El REDD, los bosques y el despojo de los indígenas.

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–Pero ¿cómo pueden las Naciones Unidas despojar a indígenas de su tierra?– me pregunta la vecina con mirada torva mientras podamos la hortensia que adorna la entrada del callejón.

Y cómo explicarle a esta holandesa promedio, acostumbrada a que los planes funcionen de acuerdo a lo establecido, que la conservación bosques per se no garantiza que las personas que viven en ellos sean beneficiadas. Y que además la ONU está supeditada al veto de los cinco miembros permanentes: China, Estados Unidos, Inglaterra, Rusia y Francia. Existe evidencia de lobby corporativo donde el lucro y las ganancias –en lugar que las Metas de Desarrollo de Milenio- son el factor no determinante pero que influye en la toma de decisiones que podrían tener impactos sociales y ambientales dañinos (FoEI, 2012). Y al nivel de los consumidores se ignora el efecto periférico que produce el estilo de vida de los países del Norte Global en los países que envían materias primas extraídas de sus hábitats naturales.

Y es que no toda solución ambiental impulsada por el gobierno es buena para la gente. Los habitantes de los bosques en México sienten arraigo y conocen su entorno. Lo sienten porque esas son las tierras que sus abuelos recibieron en el reparto agrario y porque es el entorno inmediato de su cotidianeidad. Ni los profesionistas ni los citadinos damos cuenta de si en el bosque, allá arriba en la montaña cae o no un árbol por tala ilegal. Ellos sí, lo ven y lo saben.  ¿El futuro de los bosques en México no dependerá de la gente que vive de ellos y en ellos? ¿En quién si no en la gente que quiere los bosques para seguir dando sustento a sus nietos?

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Y aquí en la fila del desempleo, están estos jóvenes ingenieros forestales de México, recién egresados, buscando su primer trabajo, queriendo hacer un bien por el planeta con por qué no, un plan de reforestación de las Naciones Unidas llamado REDD o mejor REDD+ (Reducción de Emisiones por la Deforestación y la Degradación de los bosques). Y allá en la televisión aparece Juan Sabines, gobernador de Chiapas, estado piloto del programa REDD (United Nations Programme on Reducing Emissions from Deforestation and Forest Degradation in Developing Countries), diciendo a los lacandones: “ustedes se van a comprometer, a cuidar las reservas, que nadie se meta, a cuidar que nadie quite los árboles, a cuidar que nadie se meta a cazar, la van a cuidar para todo el planeta, para todo Chiapas, para todo México, para toda la humanidad la van a cuidar.” Y ésta afirmación niega que en tierras lacandonas existen pueblos originarios de tzotziles, tzeltales y choles, etnias originarias que ya estaban desde mucho antes del decreto presidencial de 1971 (Otros Mundos, 2012) que declara a la Reserva de Montes Azules como área lacandona. Este discurso ingenuo crea el riesgo de acentuar los conflictos agrarios e interétnicos existentes en la zona. Con estos incentivos económicos del REDD, los lacandones serán y continuarán siendo usados y avalados por el gobierno para confrontarse y expulsar incluso con violencia a comunidades tzotziles y tzeltales. Ya existen casos de desalojos en agosto de 2007 en las comunidades de San Manuel y el Buen Samaritano o en casos más sensibles como la masacre de Viejo Velasco por grupos paramilitares. De igual manera, al permitir que los financiadores del REDD sean mineras canadienses y capitales de empresas multinacionales se permite subsidiar megaproyectos extractivos brindando “seguridad” contra los pobladores de la región. El gobierno es parte de un mecanismo mundial de dimensiones colosales impulsado por corporativos trasnacionales bajo la mirada complaciente de la ONU. El gobierno de Juan Sabines al “detenerle la pata a la vaca” corre el riesgo de lucrar con la pobreza, de la misma manera en que la necesidad produce un clientela de votos para los partidos políticos. Se lucra de igual manera con la pobreza de los lacandones como con la pobreza de los jóvenes forestales que se involucran en el negocio paliativo y privatizador del REDD para áreas donde la propiedad de la tierra es comunal.

El resultado es uno y el mismo para diferentes partes del mundo. En México miles de campesinos chiapanecos, aún en la fase piloto del REDD ya han sido confinados a Comunidades Rurales, parecidas al internado de reservas indígenas que sólo fueron posibles durante la colonización de Estados Unidos en territorios amerindios y que en Chiapas han despojado ya a indígenas de sus tierras.

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La esencia del REDD no es el ideal que todos compartimos de mantener los bosques ni de recuperar las tierras degradadas, su daño moral radica en que descarta a los campesinos y comunidades de su rol como guardabosques y como pieza clave en su conservación. En teoría el REDD podría complementar las actividades de agroforestería o de manejo forestal pero en la práctica la cantidad de 1,750 USD en 30 años(25 USD * 3.4 ton CO2/ha) en total 58.33 USD al año que no son pagados paulatinamente sino en bloques de 5 años, no representa ningún aliciente para que los campesinos mantengan el bosque en pie o dejen de cambiar el uso de su suelo. Otra cuestión es que el mercado de bonos de carbono, igual que el mercado MDL está supeditado a fluctuaciones de mercado que como ya se ha visto, presentan una tendencia a la baja y a perder su valor considerablemente en los siguientes 30 años. El planteamiento falaz del REDD busca compensar con créditos la contaminación ambiental de la industria en vez de apoyar estrategias que frenen el consumismo desmedido, la industria cultural que lo promueve y los medios de los que se vale para extraer materias primas mediante un discurso de maquillaje verde “greenwash”. Las ONGs que operarán éstos recursos se estarán llevando un 10% de la suma anterior por concepto de asesoría para cada campesino, por lo que para grupos de intermediarios, el REDD si puede representar un ingreso.

Y la historia de dimensiones colosales suena muy atractiva al sugerir que el 30% del total de fondos (5 mil millones de pesos) con los que opera la CONAFOR, mil quinientos millones de pesos (USAID, 2010) provienen de recursos del REDD. En México sólo el 1.3% del PIB se genera por concepto de silvicultura en un país eminentemente forestal y que nos orilla a importar 14 millones de m3 al año. Se habla mucho de que somos  pioneros a nivel mundial del REDD y que nuestros bosques tienen tantos árboles que la relación de créditos de carbono= millones de toneladas de CO2 nos hará millonarios.

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Si lo único que hay que hacer es pedirle a las comunidades indígenas que en vez de trabajar sus tierras se sienten a ver sus árboles crecer, ¿no estaremos excluyendo a la población de trabajar su propia tierra y a fomentar el paternalismo que creará más generaciones dependientes?

Lo que no se dice es el fracaso de los proyectos de pagos por servicios ambientales que ya se han implementado, ni tampoco los montos raquíticos que reciben las comunidades indígenas y campesinas por compensar y paliar la crisis ambiental que los países del Norte Global han generado (Castro, Gustavo 2011). Tampoco se habla de que en mayo de 2011, Toribio Aguilar, Presidente de la Comisión Especial en Honduras presentó la ley RED y anunció el inicio de una plantación de 70 mil hectáreas de palma africana aceitera -y qué decir de las especies invasivas- con capital norteamericano y un fondo hindú, en una supuesta región deshabitada. Las comunidades pueden ser paulatinamente desplazadas a favor del capital que busca mantener durante décadas plantaciones de biocombustibles que compiten con terrenos de cultivo de alimento como ya existen casos probados en Guinea Papua (Mongabay, 2011) e Indonesia (pese a que el primero al igual que México es uno de los países con mayor composición indígena en su gestión forestal comunitaria), o como Raizen-Shell-Cosan explotando a los trabajadores de la caña de azúcar en Brasil para biocomustible de etanol (Domain-b, 1012), con plantaciones intensivas de jatropha en Ghana y Tanzania (Milmo, 2010; FoEI 2010) y con los ejemplos de despojo de tierras en Mozambique (Cotula, 2009).

Los créditos y bonos de carbono son entonces una estrategia de las compañías de países industrializados que buscan “limpiar” sus emisiones al comprar créditos baratos en los países subdesarrollados, en otras palabras, a los países Norte Global se le permite continuar con su contaminante “forma de vida” mientras que los países en desarrollo deben ser “limpios”. Está claro entonces, que los créditos de carbono no nos van a ayudar a reducir nuestra dependencia a los combustibles fósiles y que al contrario, serán un incentivo para seguir contaminando mientras queden bosques que “limpien” los gases contaminantes.

Por experiencia como participante del taller “Forest, Markets and Society” en la Universidad de Guadalajara sobre (REDD+), auspiciado por el Ministerio de Educación Alemana, puedo decir que si las personas y campesinos quieren cuestionar detalles de su implementación, son confrontados con un entramado de jerga técnica, que es extremadamente excluyente, si no es que abiertamente elitista. Desde luego que los campesinos se dirigen a las empresas con su lobby directamente. Las grandes ONGs intermediarias, similar al coyotaje del movimiento trasnacional comprometido con el capital, como International Conservacy llegan con un enfoque de ambientalismo de mercado, con un discurso demasiado técnico, ofreciendo los servicios para acceder a estos mercados de carbono de REDD. Los técnicos forestales recién contratados y tras un entrenamiento en medición llegan a hacer los planes de negocio, los planes de manejo, los mapeos, a medir el contenido de carbono por hectárea de bosques, a juntar las fotos satelitales y a hacer el contacto con los inversores. De hecho hay un gran mercado para los empleos verdes, para burócratas y para gente urbana, para gente que ya habla todo el discurso económico (Otros Mundos, 2012).

Así, llama la atención que a la fecha, en ninguno de  los objetivos del grupo coordinador del REDD en México se hable de una estrategia puntual de inclusión de las comunidades indígenas en el uso de los recursos provenientes del REDD a nivel local:

1. Crear una estructura política e institucional que genere y administre reducciones de emisiones medibles con metodologías IPCC.

2. Crear un sistema administrativo y financiero flexible y eficiente para apoyar las actividades de REDD.

3. Desarrollar un sistema de pagos que optimicen las reducciones de emisiones, la conservación de biodiversidad y disminución de pobreza

4. Desarrollar una serie de proyectos pilotos demostrativos en una variedad de condiciones socio-económicas

Preocupa la exclusión de pequeños propietarios de bosques y de la forma en la que el REDD se está llevando a cabo con desalojos, con compra de tierras o acaparamiento por parte de Organizaciones como World Land Trust en la Sierra Gorda Queretana, operadas por élites locales, o el confinamiento a reservas indígenas en Chiapas y con mentiras, aún en su fase piloto.

Posturas más sobrias mencionan que tras el fracaso del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), la experiencia en la selva amazónica nos demuestra que los pequeños productores forestales no tienen suficiente control legal sobre los recursos ni la capacidad administrativa y económica para solventar los costos de su participación y muy seguramente ellos no se beneficiarán del REDD o sufrirán desventajas competitivas y pérdida de autonomía. La privatización de la tierra está contribuyendo a la deforestación en diferentes partes del mundo (Benno Pokorny, 2010).

Las falsas soluciones al cambio climático -promovidas por Naciones Unidas y el Banco Mundial, entre otros organismos- se están utilizando para fomentar despojos y desplazamientos entre los pueblos indígenas del planeta. Tanto los fondos de los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL) como los fondos REDD se han convertido en serias amenazas para los pueblos indígenas y campesinos que han vivido de manera sustentable por cientos de años. Estos capitales sirven para comprar a gobiernos, intelectuales, ONGs y profesionistas y para servir de cortina a la introducción de megaproyectos como represas hidroeléctricas, plantaciones de monocultivos y mineras a cielo abierto en santuarios, áreas naturales y zonas deforestadas cuyo impacto ambiental por ningún motivo se puede avalar. En Honduras ya existen indicios de esta estrategia en la hidroeléctrica de la comunidad Garífuna de Masca, donde el Sr. Salomón López, Comisionado Nacional de Energía, sin haber consultado en ningún momento la comunidad, obtuvo fondos del MDL para la construcción de la represa (Ofreneh, 2012). Frente a la ausencia de una política forestal que destine más fondos federales a la capacitación y el intercambio de experiencias en manejo forestal y agroforestería, los profesionistas se orientarán a “profesionalizar” su quehacer aprendiendo la metodología de cuantificar el bosque y abandonar el campo. Ésta cuantificación se ha iniciado con el carbono en pie, continuará con el carbono en suelo y se extenderá hasta servicios por captación de agua y recreación y más. Esta canasta de productos parece tener potencial para organizaciones que no descuidan las prácticas forestales, pero para ONGs pequeñas, pulverizadas por la escasez de fondos y con pocos recursos humanos, orientarse a esta profesionalización significa abandonar el fortalecimiento de capacidades en las comunidades. Foco que debería ser el objetivo de la política forestal en México, independiente a las modas del llamado Progreso, con letra dorada y de molde.

La deforestación se debe principalmente a razones demográficas seguida de los cambios en el uso de la tierra. Los propietarios forestales más grandes están implementando estrategias para reconvertir el uso de la tierra en grandes extensiones para actividades como la cosecha de madera, ganadería, la agroindustria (semillas de soya, aceite de palma, caña de azúcar, jatropha y arroz), la minería extractiva y energía (petróleo, gas, hidroeléctricas).

Es importante informar a personas urbanas en diferentes partes del mundo, como esta mujer holandesa, a amigos y mi familia que nuestros bosques no se mantienen con los bonos de carbono y sí con los proyectos alternativos de agroforestería provenientes de comunidades de base. Lo que debemos cambiar ya, es este sistema depredador de tierra y materias primas, de consumista y de incesante acumulación del capital.

Existen movilizaciones que buscan transformar este modelo y proveen de alternativas tanto a la deforestación como a la actividad de estos intereses privatizadores de empresas trasnacionales. Entre algunos actores y ONGs internacionales que ya se oponen al mercado de carbono está FERN, Friends of Earth International, Indigenous Environmental Network, the Durban Group, World Rainforest Movement, Rainforest Action Network, Global Witness, The Wilderness Society, Greenpeace y The Rainforest Foundation.

A nivel local y regional existen soluciones agroecológicas y de técnicas de agroforestería que son sustentables y que además ya están vinculando al consumidor y al ciudadano con el productor. La gente urbana tiene que conocer a las personas que llevan a su plato la comida. El Mercado del Trueque en el Bosque de Chapultepec y los más de 20 mercados ambulantes y de bienes orgánicos que se expanden a lo largo del país son un ejemplo de la economía local que se tiene que regenerar para beneficio de las personas que viven en los bosques de México.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Cotula, L., Vermeulen, S., Leonard, R. and Keeley, J., (2009), Land Grab or Development Opportunity? Agricultural Investment and Investment and International Land Deals in Africa, IIED/FAO/IFAD, London/Rome. ISBN: 978-1-84369-741-1

-Friends of the Earth International (2010) The jatropha trap? The realities of farming

-Friends of the Earth International (2010). Jatropha in Mozambique. http://www.foei.org/en/resources/publications/pdfs/2010/thejatropha-

trap-the-realities-of-farming-jatropha-in-mozambique/at_download/file

[Última Consulta, 19/11/2010]; Justiça Ambiental & União Nacional de Camponeses.

-Friends of the Earth, 2012. Reclaim UN from corporate capture. Friends of the Earth International Secretary.

http://www.foei.org/en/resources/publications/pdfs/2012/reclaim-the-un-from-corporate-capture/view [Última consulta, 30/07/2012]

-Milmo, C. & Wasley, A. (2010) Seeds of discontent: the ‘miracle’ crop that has failed to deliver, The Independent, 15 Feb 2010,

http://www.independent.co.uk/life-style/food-anddrink/news/seeds-of-discontent-the-miracle-crop-that-has-failed-to-deliver-

1899530.html [Última consulta 25/10/2010]

-Ofreneh, 2012. Nuevas formas de despojo territorial: RED, REDD y Represas http://ofraneh.wordpress.com/2011/08/30/nuevas-formas-de-despojo-territorial-red-redd-y-represas/ [Última consulta 25/10/2010].

-Otros mundos, 2012. La codicia por los árboles. Documental sobre el REDD.

http://otrosmundoschiapas.org/materiales/redd-la-codicia-por-los-arboles/

[Última consulta, 30/07/2012]

– Papua New Guinea suspends controversial grants of community forest lands to foreign corps May 06, 2011

http://news.mongabay.com/2011/0516-png_sabls.html#

[Última consulta, 30/07/2012]

-Shell scraps controversial biofuels plan after Brazilian Indian protest. June 13, 2012. Domain-b.com

http://www.domain-b.com/companies/companies_s/Shell/20120613_indian_protest.html

[Última consulta, 30/07/2012]

-USAID. 2010. LOW EMISSION DEVELOPMENT STRATEGY: PRE-SCOPING MISSION ASSESSMENT MEXICO

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